Opinión: Demagogia Educativa

Entre 40% y 60% de los universitarios desertan en sus estudios por bajo nivel académico, según cifras de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Pero más que aportar soluciones que erradiquen el problema desde la raíz, como lo son la capacitación adecuada de los alumnos desde la educación básica, el Gobierno masificó este 2015 los ingresos a las universidades, asignando entre 70% y 100% de los cupos a través del Sistema Nacional de Ingreso, un nuevo procedimiento ideado por la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU). Lo cual denigra el mérito académico y complica el desempeño de los menos aptos para carreras universitarias.

Se le da un 50% de ventaja a los liceos públicos,  30% al nivel socio económico, 15% a la territorialidad y 5% a la acción social, dejando de lado a otros estudiantes que pueden estar en instituciones privadas, contar con una excelente formación, méritos y aptitudes. 

Lo peor de todo esto es quitarles la autonomía a las universidades, despojarles sus pruebas de admisión, violando la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 109 que dice: “El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio de jerarquía que permite a profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a (…) Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley. Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión”.

Es una falta de respeto para las autoridades universitarias de prestigiosas casas de estudio que tienen años practicando una educación de calidad, pretender arrebatarles su autonomía con esta nueva propuesta totalitaria discriminatoria que devalúa los logros académicos, contradice los estándares de clase en la educación y expone a las personas a una instauración de monopolios educativos, además, es inconcebible que mientras más vulnerable sea el aspirante, más oportunidades tiene para entrar a estudiar, cuando las universidades públicas del país son 100% gratuitas.

El acoso a estas instituciones es palpable, el sueldo de los profesores da pena, no hay inversión en infraestructura, no se cumplen las leyes de las universidades y ahora intentan politizar el acceso a ellas. La universidad no es un espacio político, es un espacio académico, para debatir entre los variados tipos de pensamientos, en el que se hace investigación científica, se forma en valores y saberes a quienes aspiran ser profesionales.

La correcta preparación estudiantil tiene que ser proporcionada por el Estado con igualdad de condiciones, de la misma calidad para todos los grupos de la sociedad, partiendo desde lo más pequeño,Venezuela no necesita una acumulación de títulos y estadísticas, necesita personas competentes de verdad.

La educación no es un tema que pueda tomarse a la ligera, no basta esperar que otros nos solucionen los problemas, es responsabilidad de todos los venezolanos aportar a la construcción de mejorías, valorizar la democracia, reconocer la existencia de un orden basado en la igualdad de derechos garantizados por las leyes.

Hoy más que nunca debemos exigir al Gobierno políticas educativas coherentes que atiendan a toda la población sin discriminación, el salario justo de los maestros y profesores universitarios, una protección jurídica adecuada y un diseño curricular basado en valores.

s.

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